
Cuando encontré este libro vagando entre las estanterías de la Biblioteca de Malmö, no me lo pensé dos veces y me lancé a su lectura que, por supuesto, no me defraudó.
Aunque la novela se titula “Laura y Julio”, bien podría haberse titulado: “Laura, Manuel y Julio”, al tratarse de las diferentes relaciones que se establecen entre los tres personajes.
En principio lo único que los une es su relación como vecinos. Laura, está casada con Julio, y Manuel es el vecino de ambos que vive justo en el apartamento de al lado. El conflicto en la novela comienza cuando Laura y Julio reciben una llamada inesperada desde el hospital informándoles de que Manuel ha sufrido un accidente y está en estado de coma. Este será el detonante que abrirá las puertas a una dimensión totalmente diferente de cada uno de los personajes y la realidad que se esconde detrás de cada uno de ellos.
La desaparición de Manuel, abre una brecha en el matrimonio de Laura y Julio, que comienzan a darse cuenta del verdadero valor que Manuel tenía en su relación. Sin Manuel, algo se ha roto, son incapaces de comunicarse y el matrimonio no puede seguir adelante sin él. Es a partir de entonces, cuando Manuel pasa a convertirse en una sombra: algo que muchas veces no podemos ver, pero que siempre está presente y al mismo tiempo esa parte oscura y oculta de cada uno de nosotros, lo que los demás no pueden ver, creándose un vínculo entre los sentidos y el engaño. Juan José Millás habla a través de Manuel .” Los sentidos dicen que el Sol se pone, pero el Sol ni se pone ni se quita. Según los sentidos, los objetos, al alejarse, se hacen más pequeños pero lo cierto es que tienen el mismo tamaño aquí y a cien metros”. Los sentidos crean espejismos, crean ilusiones. Por ellos la novela habla también de los espejos y lo que los espejos reflejan. Cuando nos miramos a un espejo falta mucho más de lo que podemos apreciar a simple vista. Juan José Millás juega así con las diferentes dimensiones de lo real, creando a cada momento una existencia diferente para cada uno de los personajes que es a su vez alguien totalmente diferente en esa nueva dimensión. Por ejemplo: Julio. La dimensión de Julio, marido de Laura es totalmente distinta a la que se crea debido a la desaparición de Manuel. Julio en esa dimensión ocupa su apartamento y con ello su intimidad, allí Julio es soltero, viste la ropa de Manuel, piensa como Manuel y se comporta como tal, y por ello comienza a entenderse como una persona externa a él mismo. Julio como algo externo a Julio.
Lo mismo ocurre con Manuel. Al principio de la novela vive en la dimensión del pasado en la que Julio nos aporta información sobre él. Tras su muerte, Manuel pasa a la dimensión de los vivos a través de los correos electrónicos que le envía a Laura. Allí el personaje es y se comporta de manera totalmente diferente.
Laura. La dimensión de Laura como esposa de Julio y más tarde la dimensión de Laura embarazada, madre soltera, amante. De nuevo dos personaje totalmente diferentes.
Incluso el apartamento de Laura y Julio adquiere una dimensión diferente al mirarlo a través del espejo, convirtiéndose en el apartamento de Manuel. Dos espacios en principio iguales, pero al mismo tiempo que recogen vivencias totalmente diferentes.
Millás juega con la idea de cuántos posibles “yos” caben en cada uno de nosotros. Mayormente reflejado en los personajes de Manuel y Julio que llegan a parecerse tanto que hasta llegan a confundirse.
A lo largo de la novela, Juan José Millás hace muchas referencias a “las sombras”, primero explícitamente cuando pone en boca de Julio un cuento inventado por él para hacer que Julia, la hija de su hermanastra duerma: “ Erase una vez un país en el que había menos sombras que personas…” este cuanto es muy interesante porque da pistas al lector de lo que acontecerá posteriormente en la novela. El cuento trata de qué es lo que pasa cuándo la sombra de las personas comienza a tener más poder incluso que la persona, dicho de otra manera, lo que pasa cuando Manuel, que ya es sombra comienza a ser más real (debido a su desaparición) que el propio Julio que sí está vivo. Otro momento en el que Millás habla de las sombras es cuando habla de la juventud de Julio y su trabajo en la tintorería: “los trajes abandonados que guardaban en el sótano, sombras abandonadas sin dueño” y finalmente cuando le cuenta el segundo cuento a Julia: “Erase una vez una tintorería de sombras…”
Lo que pasa a partir de entonces es simplemente una consecuencia lógica: Laura le pide la separación a Julio. Y es a partir de éste preciso momento cuando se produce el primer desdoblamiento: Julio, que comienza a ocupar la casa de su vecino Manuel (del que tenía las llaves) dejando “la sombra” de su propio yo en el apartamento con Laura, su mujer.
Julio no solo comienza a vivir en la casa de Manuel, sino que comienza a adquirir sus mismos hábitos: utiliza su ropa, se desplaza en taxi, etc..,comenzando así su extraña mutación en Manuel. Esta transformación culmina cuando finalmente, Julio enciende el ordenador de Manuel y descubre la verdad. A partir de este momento se produce un segundo desdoblamiento, el de Manuel y Laura. Será a través de la lectura que Julio realiza de los correos electrónicos entre Laura y Manuel que el lector, comenzará a percibir nuevas facetas totalmente diferentes de los dos personajes.
La situación queda aderezada con el embarazo de Laura, en principio falso después confirmado a un Manuel inexistente.
Todas las piezas de este rompecabezas comienzan a encajar, finalmente, a través de estos mails, pero lo más importante es el redescubrimiento que Julio hace de su persona a través de estos mails, gracias a las críticas que de él hacen Laura y Manuel, hasta el punto de aceptar tales críticas como verdades irrefutables: “él mismo tuvo siempre algo de traje vacío, no es que careciera de alma, pero se trataba probablemente, de un alma pequeña, ruin, disminuida”. Julio comienza así una nueva transformación de vuelta así mismo. Toda esta situación le hace reflexionar en profundidad acerca de aquello que realmente quiere, evolucionando desde la opacidad hacia la luz, hacia una nueva existencia en la que vuelve a tener sentido como persona.
Los personajes de esta novela acaban aprendiendo muy bien una lección sobre la vida:
-Julio, un personaje indeciso, sin demasiadas inquietudes en la vida, al final de la novela tiene muy claro lo que quiere.
-Laura, no sabe lo que quería en la vida hasta que aparece Manuel y se pliega a todos sus encantos. Es tan fuerte la influencia que este personaje ejerce sobre ella, que incluso cuando le pide que vuelva con su marido ella accede sin ningún reparo, finalmente, también sabe lo que quiere.
-Manuel, tiene el final merecido por ser una personaje egoísta y manipulador.
Conclusión, es una novela muy recomendable por lo que tiene de sorprendente y lo bien escrita que está, a pesar de estructurarse en niveles tan diferentes como son lo real y lo imaginario.
FICHA TÉCNICA DEL LIBRO:
Titulo del libro leído: “Laura y Julio” Autor: Juan José Millás. Editorial:Seix Baral. Barcelona,2006.